Ubicado en la Calle de San Vicente Ferrer 22, en el alma del barrio de Malasaña, Okashi Sanda es un pionero en Madrid al ofrecer una experiencia japonesa auténtica y, sobre todo, inclusiva. El local presenta un diseño acogedor, con toques de madera y una estética que recuerda a las pequeñas tabernas de barrio en Japón, creando una atmósfera joven, relajada y muy honesta. Es el sitio de referencia para quienes buscan comer bien sin preocuparse por las intolerancias, siendo un lugar de culto para la comunidad celíaca y los amantes de la comida saludable. La propuesta culinaria de Okashi Sanda se define como cocina japonesa casera y tradicional, con la particularidad única de que toda su carta es 100% sin gluten y sin lactosa. He verificado que su enfoque se aleja del sushi comercial para centrarse en los platos que realmente se comen en los hogares nipones: no puedes marcharte sin probar su Takoyaki (buñuelos de pulpo), el Katsudon (cerdo empanado con huevo sobre arroz) o su espectacular Okonomiyaki. Es una cocina reconfortante, de sabores equilibrados y elaborada con ingredientes naturales, donde el azúcar se sustituye por alternativas más saludables. Con un precio medio que ronda los 30 euros, ofrece una experiencia de gran valor emocional y gastronómico, especialmente por su repostería artesanal (su tarta de queso japonesa es legendaria). El servicio es joven, amable y está muy concienciado con la seguridad alimentaria, lo que aporta una tranquilidad absoluta a los comensales con alergias. Es el destino definitivo para quienes buscan descubrir la verdadera comida casera de Japón en un entorno moderno, seguro y lleno de sabor en pleno centro de Malasaña.
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