Ubicado en la señorial Calle de Recoletos 10, entre el Paseo de Recoletos y la calle de Serrano, esta sede de Pizzart es probablemente la más espectacular de la cadena. Bajo el concepto de "Villa", el local se despliega en un espacio de techos altísimos, decoración exuberante llena de vegetación, neones y un estilo que mezcla lo industrial con el lujo clásico madrileño. Es un lugar con una energía vibrante y cosmopolita, diseñado para entrar por los ojos, lo que lo convierte en el escenario perfecto para cenas de amigos, grupos jóvenes o citas que buscan un entorno "Instagrammeable" y animado en pleno barrio de Salamanca. La propuesta gastronómica de Pizzart Villa se centra en la pizza artesanal de estilo romano (fina y crujiente) cocinada en horno de leña, aunque con la elasticidad justa que gusta a todos los paladares. Entre sus pizzas más icónicas destaca la Tartufata, con crema de trufa y setas, o la Mortazza, que rinde homenaje a la mortadela de Bolonia. No obstante, su carta es extensa y ofrece alternativas muy sólidas como la burrata con pesto, pastas frescas con salsas tradicionales y una selección de antipasti ideales para compartir. La calidad de los ingredientes, traídos directamente de Italia, marca la diferencia en una propuesta que prioriza el sabor auténtico y las presentaciones cuidadas. Con un precio medio que oscila entre los 25€ y 30€, este restaurante ofrece una de las experiencias más competitivas de la zona de Recoletos en cuanto a relación calidad-ambiente-precio. El servicio es joven, rápido y está acostumbrado al ritmo de un local que suele estar lleno, especialmente durante los fines de semana. Si buscas disfrutar de una buena pizza en un espacio con un diseño impactante y una ubicación inmejorable, Pizzart Villa es una apuesta ganadora que siempre cumple las expectativas de quienes buscan comer bien en un sitio "con mucho rollo".
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