Marroquí en un entorno cuidado y con aire de salón. La experiencia combina recetas tradicionales con presentación refinada: entrantes tipo mezze para compartir, pastela y briwats, tajines especiados y cuscús como plato central, con el aroma de las especias marcando el ritmo de la mesa. Es un restaurante pensado para disfrutar con calma, más de sobremesa que de “comida rápida”. Por ambiente y servicio, encaja especialmente bien para una cita especial, una comida de negocios o una celebración en el Barrio de Salamanca. Puedes optar por pedir a la carta o elegir un menú degustación cuando apetece una experiencia más completa. El cierre suele ir de la mano de la pastelería marroquí y el té moruno, perfecto para rematar una velada elegante en una de las zonas más céntricas y accesibles de Madrid.
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