En El Aprendiz de Tapas (Plaza Río Duero, València), el tapeo se vuelve juego: una cocina fusión que parte de recetas reconocibles y las lleva de viaje con guiños asiáticos, peruanos y callejeros, sin perder el punto de bar donde apetece ir “a compartir”. Además, luce con orgullo el Solete de la Guía Repsol, ese sello para sitios informales y muy disfrutones. La carta es perfecta para montar una mesa de “pídelo todo”: desde clásicos con personalidad como la ensaladilla rusa o las bravas, hasta hits de la casa como la Croquethai (croqueta thai de mejillón), el dimsum de lomo a las cinco especias, el fartón de steak tartar, el ceviche de corvina o el tartar de atún con kimchi y sésamo. Y el espacio acompaña: barras compartidas, luz natural por sus cristaleras y una zona más tranquila con reservado, ideal para una cena de celebración o un plan en grupo.
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