Ubicado en la Calle de Barbieri 12, en el corazón del animado barrio de Chueca, Casa Salvador es mucho más que un restaurante: es un museo vivo de la historia de Madrid. El local presenta un diseño que es un viaje directo al siglo pasado, con sus paredes tapizadas de fotografías taurinas, cuadros al óleo y recuerdos de los intelectuales y artistas que lo frecuentaron. La atmósfera es joven en espíritu pero profundamente clásica, cargada de solera y autenticidad. Es el lugar ideal para quienes buscan el sabor del Madrid de siempre en un entorno que respira una nostalgia acogedora y señorial. La propuesta culinaria de Casa Salvador se define como cocina española y mediterránea tradicional, ejecutada con una maestría que solo dan las décadas de experiencia. He verificado que su carta es un refugio para los amantes del recetario castizo: no puedes marcharte sin probar su legendario rabo de toro, los callos a la madrileña, las merluzas de pincho o sus famosas frituras. Es una cocina de fondo, de cocciones lentas y producto de primera, donde el sabor se impone sobre cualquier moda pasajera, ofreciendo platos reconfortantes y generosos. Con un precio medio que ronda los 35 euros, ofrece una experiencia de gran honestidad gastronómica en una ubicación inmejorable, siendo uno de los pocos lugares que mantiene la esencia de la taberna ilustrada en pleno centro cosmopolita. El servicio es profesional, atento y de la vieja escuela, operando con una elegancia y cercanía que ya es difícil encontrar. Es el destino definitivo para los que quieren saborear la historia de Madrid a través de sus platos más emblemáticos en un ambiente que es puro patrimonio emocional de la ciudad.
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