Ubicado en la Calle de Francisco de Rojas 2, haciendo esquina con la propia calle Sagasta, Castizo Sagasta es otra de las piezas clave del Grupo Carbón que ha revitalizado el concepto de la taberna madrileña en el límite entre Chamberí y Justicia. El local presenta un diseño luminoso y abierto, con grandes ventanales y una decoración que reinterpreta los elementos castizos con un gusto contemporáneo, creando una atmósfera joven, animada y muy versátil. Es el sitio ideal para quienes buscan el ambiente de un bar de siempre pero con la estética y el cuidado de un restaurante moderno, perfecto para un vermú largo o una cena de raciones de calidad. La propuesta culinaria se define como cocina mediterránea y española tradicional, centrada en el respeto absoluto al producto de mercado y en las recetas que forman parte del ADN madrileño. He verificado que su carta es un despliegue de producto honesto: no puedes marcharte sin probar sus alcachofas confitadas, los torreznos, su ensaladilla rusa o los platos de temporada que rotan según lo que ofrece la lonja o la huerta. Es una cocina de ejecución impecable, pensada para compartir en un formato que funciona igual de bien en mesa que en barra. Con un precio medio que ronda los 35 euros, ofrece una experiencia de gran consistencia en una zona donde la competencia es alta, destacando por ser ese lugar "donde siempre se come bien". El servicio es profesional, joven y muy eficiente, manteniendo ese aire de camarero de toda la vida pero con una energía renovada. Es el destino definitivo para los amantes de la buena taberna que buscan calidad y un ambiente "cool" en una de las zonas gastronómicas más potentes de la capital.
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