My Pasta My Art: el templo de la pasta fresca artesanal donde tú creas tu propio plato en Malasaña
En el número 16 de la calle del Espíritu Santo, en pleno Malasaña, un pequeño local de 40 asientos recibe más de 8.000 visitantes al mes y acumula un 4.7 en Google con más de 17.000 reseñas. My Pasta My Art nació en diciembre de 2020, en plena pandemia, con una idea tan sencilla como revolucionaria: que cada comensal diseñe su propia combinación de pasta fresca artesanal eligiendo entre 8 tipos de pasta, 10 salsas caseras y 27 ingredientes frescos. El resultado es un restaurante donde cada plato es distinto, cada visita es diferente y la pasta fresca se elabora a diario y a la vista. Con una decoración inspirada en el Renacimiento italiano y una filosofía que convierte comer en un acto creativo, My Pasta My Art se ha consolidado como el restaurante italiano más reseñado de Madrid y un fenómeno viral en redes sociales.
4 min

Miguel
Fundador de Flambea

Fotos: redes sociales del restaurante
My Pasta My Art
📍 C. del Espíritu Santo, 16, 28004 Madrid
🏘️ Malasaña
🍽️ Italiana / Europea
💸 25 €
My Pasta My Art se define a sí mismo como un templo de la pasta fresca, y cuando entras entiendes por qué. El local es pequeño, íntimo y está cuidado hasta el último detalle: la decoración mezcla referencias al Renacimiento italiano con una estética moderna y acogedora, creando un ambiente que invita a desconectar del bullicio de Malasaña y concentrarte en lo que importa: tu plato. La iluminación es cálida, la música de fondo acompaña sin molestar y hay una energía creativa que se contagia desde el momento en que te sientas.
El concepto es lo que lo hace único. No vienes a elegir un plato de una carta cerrada: vienes a diseñar tu propia combinación. Eliges el tipo de pasta fresca (spaghetti, tagliatelle, penne, macarrones, ravioli, lasaña y más), la salsa (boloñesa, pesto genovese, pomodoro, carbonara, funghi y otras) y los ingredientes extra que quieras añadir: burrata, gambas, pollo, trufa, queso de cabra y hasta 27 opciones diferentes. Cada plato es una obra de arte personalizada, y eso genera una experiencia que la gente quiere repetir y compartir.
La pasta se elabora artesanalmente cada día y a la vista. El equipo de cocina trabaja con productos importados de Italia y la frescura se nota en cada bocado. Varios clientes que han viajado por Italia comparan favorablemente la pasta de My Pasta My Art con lo que han probado allí, lo cual dice mucho de la calidad del producto.
El servicio es otro de los puntos fuertes. Las reseñas están llenas de menciones al personal por nombre —Nati, Paul, Vicky, Julia, Dakota, Sara, Candela— lo que indica un trato cercano, personalizado y con un conocimiento profundo de la carta. Si es tu primera vez y no sabes qué combinar, déjate asesorar: aciertan siempre.

El sistema es sencillo: eliges pasta + salsa + ingredientes extra. Pero dentro de esa sencillez hay infinitas combinaciones, y ahí está la magia. Te damos algunas pistas para tu primera visita.
En salsas, las dos más populares son Oh My Funghi (crema de setas con trufa, intensa y reconfortante) y la crema de parmesano (suave, envolvente y perfecta como base para añadir ingredientes). El Pesto Genovese es fiel al original italiano y la Boloñesa tiene el punto de cocción lenta que marca la diferencia. Si prefieres algo más ligero, la Pomodoro con albahaca fresca es un clásico que nunca falla.
En pasta, los tagliatelle absorben mejor las salsas cremosas, los spaghetti funcionan de maravilla con el pesto o la boloñesa, y los penne son la opción más versátil. Los ravioli de carrillera son una opción fuera del formato build-your-own que merece la pena probar.
En toppings, la burrata es la estrella absoluta: cremosa, fresca y que eleva cualquier combinación. Las gambas funcionan muy bien con salsas de tomate, y el pollo es la opción más saciante. La trufa es el upgrade premium para quienes quieran subir de nivel.
Fuera de la pasta personalizable, la carta incluye entrantes como la ensalada de burrata y queso de cabra, y una lasaña de carne que tiene sus propios fans. En postres, el Tiramisú es el más pedido, seguido del Coulant con crema de Lotus y la Tarta de Queso al horno. Los tres son caseros y generosos.
Para beber, hay una selección de vinos italianos, cervezas artesanales y cócteles creativos. El precio base de un plato de pasta personalizado ronda los 10,90€, lo que lo convierte en una de las mejores relaciones calidad-precio del barrio. Con entrante, pasta, postre y bebida puedes salir por unos 20-25€ por persona.

My Pasta My Art funciona excepcionalmente bien para citas: el ambiente íntimo, la decoración cuidada, el concepto creativo y el precio accesible hacen que sea un plan perfecto para una primera cena donde quieras sorprender sin arriesgarte. También es ideal para quedar con amigos, especialmente si sois un grupo pequeño (las mesas son para un máximo de 4 personas), y para familias con niños, que disfrutan eligiendo sus propios ingredientes como si fuera un juego.
Es especialmente buena opción para personas con necesidades dietéticas: el personal conoce bien los alérgenos, hay opciones sin gluten bien gestionadas y la carta tiene suficientes alternativas vegetarianas y veganas para que nadie se quede sin su plato.
Un dato importante: el local es pequeño, siempre está lleno y funciona por turnos con tiempo limitado de comida. No es el sitio para una cena larga y pausada de tres horas: es un restaurante donde vienes a crear tu plato, disfrutarlo y salir con ganas de volver. Si buscas una experiencia más relajada y sin prisas, tenlo en cuenta. Tampoco tiene accesibilidad para sillas de ruedas, algo a considerar.
My Pasta My Art funciona excepcionalmente bien para citas: el ambiente íntimo, la decoración cuidada, el concepto creativo y el precio accesible hacen que sea un plan perfecto para una primera cena donde quieras sorprender sin arriesgarte. También es ideal para quedar con amigos, especialmente si sois un grupo pequeño (las mesas son para un máximo de 4 personas), y para familias con niños, que disfrutan eligiendo sus propios ingredientes como si fuera un juego.
Es especialmente buena opción para personas con necesidades dietéticas: el personal conoce bien los alérgenos, hay opciones sin gluten bien gestionadas y la carta tiene suficientes alternativas vegetarianas y veganas para que nadie se quede sin su plato.
Un dato importante: el local es pequeño, siempre está lleno y funciona por turnos con tiempo limitado de comida. No es el sitio para una cena larga y pausada de tres horas: es un restaurante donde vienes a crear tu plato, disfrutarlo y salir con ganas de volver. Si buscas una experiencia más relajada y sin prisas, tenlo en cuenta. Tampoco tiene accesibilidad para sillas de ruedas, algo a considerar.

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