Varro: tapeo clásico de autor en plena calle Serrano por 25 euros

En la Calle Serrano 93, en plena Milla de Oro del Barrio de Salamanca, Jorge Velasco y Joaquín Serrano han hecho lo que medio barrio llevaba tiempo pidiendo: una barra de tapeo clásico con producto de primera, ejecución impecable y precios que no te hacen llorar. Varro es la versión más informal de Varra — su casa de comidas recomendada por Michelin en Hermosilla — y en menos de un año ya acumula más de 5.300 reseñas con un 4.6 en Google. Tortilla, bravas, gilda, tosta de gamba roja y una tarta de queso que cierra el círculo. Todo lo que esperas de una barra madrileña, todo elevado un par de niveles.

4 min

Miguel

Fundador de Flambea

Fotos: redes sociales del restaurante

Varro

📍 C. de Serrano, 93, 28006 Madrid

🏘️ Salamanca

🍽️ Española / Contemporánea

💸 25 €

Varro nace del éxito de Varra, la casa de comidas que Jorge Velasco y Joaquín Serrano abrieron en noviembre de 2023 en la Calle Hermosilla y que en su primer año ya entró en la lista Big Gourmand de Michelin, fue Mención de Honor en los premios Metrópoli y quedó como Best Restaurant 2024 en Tapas Magazine. Con ese bagaje, decidieron abrir una versión más informal en la Calle Serrano: misma filosofía, mismo producto, formato de barra y tapas, y un precio que permite ir varias veces al mes sin pensarlo.

El espacio mezcla lo industrial con lo orgánico en un local que funciona non-stop desde las 9:30 hasta las 23:30. Puedes empezar con un desayuno de tortilla y tostada de masa madre, volver para el aperitivo del mediodía con unas bravas y una caña, y rematar la jornada con una cena en la barra viendo cómo el equipo prepara cada ración al momento. El ritmo es ágil, el servicio es joven y profesional, y hay una energía constante que hace que siempre haya vida en el local.

Lo que diferencia a Varro de otras barras del barrio es que detrás hay dos chefs con formación en restaurantes como Ramón Freixa Madrid, Azurmendi, Paco Roncero y Estimar. Eso se nota en cada detalle: las salsas tienen profundidad, las cocciones son precisas y hasta el pan de John Torres que acompaña cada plato está pensado para que nada sea accesorio.

La carta es un recorrido por los grandes clásicos del tapeo madrileño, todos ejecutados con un nivel que no esperas a este precio. Para empezar, la Tortilla de Patata es el plato insignia: la hacen con huevos camperos, con o sin cebolla, y también en versión trufada. El punto de cuajada es perfecto, cremosa por dentro sin pasarse, y a 3,50 euros es una de las mejores tortillas que puedes comer en Salamanca.

Las Bravas de Taberna son otro imprescindible: pequeñas, con piel, bien fritas y con una salsa brava que merece capítulo aparte. La Tosta de Gamba Roja de Palamós con mantequilla semisalada es un bocado que ya era famoso en Varra y aquí mantiene el mismo nivel: dos mordiscos que saben a gloria. Si quieres algo más contundente, el Steak Tartar de Picaña madurada 40 días y el Bikini de Cecina de Vaca con trufa y queso son dos apuestas que justifican la visita por sí solas.

Para completar la mesa: las Croquetas de Jamón Joselito, la Ensaladilla Rusa hecha al día con bonito y piparras, los Boquerones al Vermut, la Gilda, las Anchoas de Santoña y la Oreja con brava y piparra. La Chuleta de Lomo Bajo madurada 40 días (unos 500g) es la opción para quien quiera dar el salto a plato principal.

En postres, la Tarta de Queso es obligatoria: cremosa, apenas dulce, con un equilibrio que la sitúa entre las mejores del barrio. También tienen flan casero y torrija caramelizada con crema inglesa de vainilla. Todo es casero. Todo es de verdad.

Varro es para todo el mundo, y eso es exactamente lo que querían sus fundadores. Es perfecto para un aperitivo rápido en la barra con unas bravas y una caña entre compras por Serrano. Funciona igual de bien para una cena informal con amigos donde pedís de todo y compartís. Y es una opción estupenda para un afterwork con compañeros de la zona de Castellana que quieran tapear con nivel sin complicaciones.

A 25 euros de media por persona, es una auténtica rareza en la calle Serrano: calidad de restaurante recomendado por Michelin a precio de barra de barrio. El formato non-stop permite ir a cualquier hora sin la presión de los turnos, lo que lo convierte en un comodín para cualquier plan.

Un aviso: el espacio en la barra es ajustado. Si prefieres más espacio, pide mesa. Y si vas en fin de semana, reserva: Varro se llena.

Reservar es muy recomendable, especialmente los fines de semana. Puedes hacerlo directamente desde el widget de Flambea que encontrarás más arriba en este artículo, con disponibilidad real y en pocos clics. El horario es de lunes a viernes de 9:30 a 23:30 y sábados y domingos de 11:30 a 23:30, con cocina non-stop.

La estación de metro más cercana es Núñez de Balboa (líneas 5 y 9), a tres minutos andando. Si vas en coche, el aparcamiento en Serrano es complicado, pero hay parkings públicos en calles adyacentes. Un consejo: si es tu primera vez, pide la tortilla, las bravas y la tosta de gamba roja. En esos tres bocados entiendes todo lo que Varro quiere hacer. Y deja hueco para la tarta de queso.

La app de reservas en formato vídeo, donde

los usuarios descubren restaurantes con

contenido visual y seleccionan su mesa en

directo en función del tipo de experiencia

que buscan.

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