Paipái: cocina fusión que viaja del Mediterráneo a Asia en pleno Chamartín

En la Plaza del Perú, en una esquina tranquila de Chamartín, el chef Fernando Ruiz Jiménez ha montado un restaurante que resume sus viajes por el mundo en una carta de diez secciones donde la ensaladilla rusa convive con el curry massaman, los torreznos con los baos de cochinita y el nigiri de foie con la torrija de brioche. Paipái lleva desde 2016 llenando cada noche con una clientela que repite mes a mes, y su 4.5 en Google con más de 2.500 reseñas confirma que la fórmula fusión, cuando se hace con criterio y producto de verdad, no pasa de moda.

4 min

Miguel

Fundador de Flambea

Fotos: redes sociales del restaurante

Paipái

📍 Pl. del Perú, 4, 28016 Madrid

🏘️ Chamartín

🍽️ Fusión / Japonesa

💸 35 €

Paipái nace de la pasión viajera de Fernando Ruiz Jiménez, chef con formación en Le Cordon Bleu que decidió plasmar en una carta todo lo que descubrió recorriendo Sudamérica y Oriente. El resultado es un restaurante donde la cocina española se encuentra con sabores asiáticos y latinos en un equilibrio que funciona plato a plato. No es fusión por capricho: cada combinación tiene un sentido, y eso es lo que ha hecho que Paipái lleve casi una década con el local lleno.

El espacio, firmado por Amoedo Projects, te traslada a una versión modernizada de la época colonial asiática. Lámparas cálidas, mesas de madera, toques exóticos y una atmósfera que consigue ser elegante sin ser intimidante. El local se divide en tres zonas: una sala comedor con cocina vista donde ves trabajar al equipo, un espacio de barra con mesas altas para picoteo más informal, y una zona reservada para ocasiones especiales. Es un sitio al que el propio Fernando suele salir a recibir a los clientes, contando su proyecto con una pasión que contagia.

La ubicación en la Plaza del Perú, en una zona residencial de Chamartín alejada del bullicio turístico, le da un punto de descubrimiento. No es un restaurante al que llegas por casualidad: vienes porque alguien te lo ha recomendado. Y eso se nota en el ambiente: mesas de clientes que repiten, conversaciones relajadas y un nivel de ruido que permite hablar sin gritar.

La carta tiene unas diez secciones con nombres que ya te dan pistas del tono: Tomando el Fresco, Makeando, Niguireando, Marinando, Gwa Baos y Tacos, Calentando la Tierra, Calentando las Olas, Fusionando los Clásicos y Postreando. Es una carta pensada para pedir varias cosas y compartir, así que ven con hambre y con compañía.

Para arrancar, el Falso Nigiri de Foie es el plato con más fans del restaurante. Lo pides y entiendes por qué la gente viene solo a probarlo: una combinación que sobre el papel suena arriesgada pero en boca es perfecta. Otro imprescindible es el Maki Paipái: langostino crujiente, aguacate, tonkatsu, kornflakes, salsa tampiko y mayonesa japonesa. Ocho piezas que se comen de un bocado y que no encontrarás en ningún otro sitio.

En baos, el de Cochinita Pibil es el clásico de la casa, y en la sección de platos calientes el Curry Rojo de Gambón con chipirón y crujiente de verdura es obligatorio si te gusta el picante. Para quienes prefieran algo más castizo, la sección Fusionando los Clásicos incluye los Torreznos Paipái, la Ensaladilla Rusa del Chef y las Patatas Revolconas de la Yaya Marcela, todos con un twist que los eleva sin perder la esencia.

En postres, la Tarta de Chocolate Paipái es la favorita absoluta: un coulant denso, casero, que recuerda a las tartas de chocolate de madre. La Torrija de Brioche con Helado de Canela es otra apuesta segura. Y un detalle que dice mucho del restaurante: el pan que sirven al sentarte tiene un sabor único, con matices que recuerdan a dulces navideños y que nadie ha conseguido descifrar del todo.

Paipái es uno de esos restaurantes versátiles que funcionan para casi todo. Es perfecto para una cita donde quieras sorprender con algo diferente sin la presión de un restaurante caro: a 35 euros de media puedes pedir varias rondas de platos y salir más que satisfecho. También funciona muy bien para cenas con amigos donde todo el mundo quiere probar cosas distintas, porque la carta para compartir es el formato natural del sitio.

Para familias es una opción cómoda: el espacio es amplio, el trato es cercano y la variedad de la carta hace que hasta el más exigente encuentre algo que le guste. Y la zona reservada del fondo funciona para celebraciones de grupos medianos. No es el sitio para una comida de negocios muy formal, pero sí para ese almuerzo con cliente donde quieres un punto diferente y relajado.

Reservar es muy recomendable, especialmente de jueves a sábado. Puedes hacerlo directamente desde el widget de Flambea que encontrarás más arriba en este artículo, con disponibilidad real y en pocos clics. El horario es de lunes de 13:30 a 17:30 y de 20:30 a 01:00, de martes a jueves de 13:30 a 01:00, viernes y sábado de 13:30 a 01:30.

La estación de metro más cercana es Pío XII (línea 9), a tres minutos andando. También tienes Colombia (líneas 8 y 9) a cinco minutos. Si vas en coche, el parking República Dominicana está a 155 metros. Un consejo: si es tu primera vez, deja que el equipo de sala te recomiende. Conocen la carta como nadie y aciertan siempre con las sugerencias según tus gustos.

La app de reservas en formato vídeo, donde

los usuarios descubren restaurantes con

contenido visual y seleccionan su mesa en

directo en función del tipo de experiencia

que buscan.

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