Peppe Fusco: el italiano de Chamberí que mezcla tradición napolitana con descaro
En la calle Fuencarral 139, donde Chamberí se encuentra con Malasaña, el Gruppo Pulcinella ha montado una de las experiencias italianas más completas de Madrid. Peppe Fusco no es una trattoria al uso: es un espacio ecléctico con decoración maximalista, cocina napolitana de autor, coctelería propia y un ambiente que se transforma conforme avanza la noche. Con un 4.7 en Google y más de 3.700 reseñas, se ha ganado un hueco fijo en el mapa gastronómico del barrio.
4 min

Miguel
Fundador de Flambea

Fotos: redes sociales del restaurante
Peppe Fusco
📍 C. de Fuencarral, 139, 28010 Madrid
🏘️ Trafalgar
🍽️ Italiana / Mediterránea
💸 35 €
Peppe Fusco se presenta como un personaje, no solo como un restaurante. Desde que cruzas la puerta, la decoración te envuelve: bancos de terciopelo, espejos por todas partes, vegetación colgante y una mezcla de lo industrial con lo vanguardista que resulta sorprendentemente acogedora. El espacio se divide en tres ambientes: mesas altas a la entrada con energía de aperitivo, una barra donde puedes sentarte a picar algo rápido, y un salón más recogido para cenas largas.
Lo que diferencia a Peppe Fusco de otros italianos en Madrid es que la experiencia no se queda en el plato. El local tiene una personalidad que se siente en cada detalle: la música sube conforme avanza la noche, la iluminación baja, y lo que empezó como una cena tranquila puede acabar como un plan de noche completo. Es un proyecto del Gruppo Pulcinella, el mismo grupo detrás de varios italianos de éxito en la ciudad, y se nota el oficio: todo está pensado para que te quedes más de lo que habías planeado.
La calle Fuencarral 139 es un punto estratégico entre Chamberí y Malasaña, lo que le da acceso a dos públicos distintos: el vecino de Chamberí que busca su italiano de confianza y el que viene de Malasaña con ganas de algo más sofisticado pero sin rigidez.

La carta combina clásicos napolitanos con recetas menos conocidas fuera de Italia, y todo está elaborado con producto cien por cien italiano. Para empezar, la Parmigiana di Melanzane es un acierto seguro: berenjenas al horno con tomate San Marzano D.O.P., albahaca y parmesano. Si os gusta compartir, las Bruschette Tricolore con tres combinaciones distintas son perfectas para abrir mesa.
En pasta, hay dos platos que se repiten en prácticamente todas las recomendaciones: la pasta servida directamente en la rueda de queso pecorino, que es un espectáculo visual y de sabor, y los Paccheri con cigalas, gambas y salsa al pomodoro con un toque de guindilla. Si prefieres algo más clásico, la Carbonara y la Lasagna di Carne son honestas y bien ejecutadas. Las pinsas también merecen atención: la de Mortadella trufada con mozzarella y tomate seco es la más pedida.
Los postres mantienen el nivel: el Tiramisú casero con galleta Savoiardi y mascarpone es una de las versiones más comentadas del barrio, y la Panna Cotta con frutos rojos tiene una textura que justifica el pedido. Dato solidario: al pedir la Panna Cotta, el restaurante dona 1 euro a la fundación Justicia Poética. La carta de vinos es exclusivamente italiana y de alta calidad, con opciones como el Verdicchio o el Muller Thurgau del Trentino.

Peppe Fusco funciona en dos registros muy distintos según la hora. A mediodía y primera hora de la cena es un italiano elegante pero relajado, perfecto para ir en familia, con amigos o en pareja. Las pastas caseras, las pinsas y el servicio atento hacen que una comida aquí se sienta como una escapada a Nápoles sin la rigidez de los restaurantes más formales del barrio.
Pero a partir de las 22:00, especialmente jueves a sábado, el local se transforma: las luces bajan, la música sube, y la cena se convierte en un plan de noche. Para grupos de amigos que quieren cenar bien y quedarse sin tener que moverse a otro sitio, es una de las mejores opciones de la zona Fuencarral-Chamberí. No es el lugar para una comida de negocios silenciosa, pero si buscas una cena con energía donde la sobremesa sea parte del plan, aquí vas a estar cómodo.
Reservar es muy recomendable, sobre todo viernes y sábado noche, cuando se llena sin excepción. Puedes reservar directamente desde el widget de Flambea que encontrarás más arriba en este artículo, con disponibilidad real y en pocos clics. Un detalle a tener en cuenta: sirven pan artesanal y focaccia de forma automática al sentarte, que se incluye en la cuenta. Si no lo quieres, avísalo al camarero al principio.
La estación de metro más cercana es Quevedo (línea 2), a tres minutos andando. También tienes Bilbao (líneas 1 y 4) a cinco minutos. Si vas en coche, el parking más cercano es el de la calle Barceló. El horario se extiende hasta las 2:00 los fines de semana, así que es perfectamente viable cenar a las 22:00 y quedarte de sobremesa sin prisas.

La app de reservas en formato vídeo, donde
los usuarios descubren restaurantes con
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directo en función del tipo de experiencia
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