Superchulo: el restaurante vegano más famoso de Madrid, donde comer sano es colorido y divertido

En la calle Fuencarral, entre Malasaña y Chueca, Rebeca Toribio ha creado algo que pocos habían conseguido en Madrid: un restaurante vegano que llena todos los días, que gusta a veganos y a no veganos por igual, y que ha convertido la comida saludable en algo visualmente espectacular. Superchulo se define con un lema que lo resume todo: cuenta colores, no calorías. Su concepto de rainbow food —platos donde los colores vibrantes vienen de los propios ingredientes naturales— ha conquistado Instagram y, mucho más importante, los paladares de miles de madrileños. Con un 4.4 en Google y más de 9.000 reseñas, dos locales en Madrid y una comunidad creciente de seguidores, Superchulo ha demostrado que la cocina vegana puede ser divertida, accesible y deliciosa sin necesidad de sermones ni sacrificios.

4 min

Miguel

Fundador de Flambea

Fotos: redes sociales del restaurante

Superchulo

C. de Fuencarral, Madrid

Malasaña

Vegana / Saludable

25

Superchulo te recibe con la energía de un sitio que sabe exactamente quién es. La decoración mezcla madera natural, plantas, toques de color y una estética moderna pero acogedora que funciona tanto para un brunch de domingo como para una cena entre semana. No es un restaurante que se tome demasiado en serio a sí mismo, y eso se agradece: el ambiente es relajado, la música acompaña sin molestar y el equipo de sala transmite una actitud positiva que contagia.

El local de Fuencarral es amplio para lo que suelen ser los restaurantes de la zona, con mesas bien distribuidas que permiten conversaciones sin gritar. La carta está pensada para que nadie se quede fuera: opciones veganas, vegetarianas y sin gluten conviven en un menú donde los ingredientes frescos, de temporada y en su mayoría orgánicos son la norma.

Detrás de todo está Rebeca Toribio, que ha convertido su historia personal de superación en un proyecto empresarial con dos locales en Madrid y una comunidad de miles de seguidores en redes. Su visión es clara: demostrar que comer sano no tiene por qué ser aburrido, caro o complicado. Y el éxito de Superchulo le da la razón.

La carta de Superchulo está diseñada como un viaje de colores. Cada plato tiene una paleta cromática que viene directamente de los ingredientes, sin colorantes ni artificios: la espirulina da el azul, la remolacha el rosa, la cúrcuma el amarillo, el aguacate el verde.

Los Espaguetis Azules son el plato más icónico y el más fotografiado: tallarines de arroz con crema de grana padano, limón, crema de espirulina azul, tomates cherry y aceitunas negras. Es visualmente impactante y sabe tan bien como se ve. La Rosista's Pasta es la versión vegana y sin gluten: tallarines de arroz con aceite de ajo y albahaca, remolacha, queso vegano y granada.

La Burger Superchulo es otra apuesta segura: queso halloumi, cebolla caramelizada, tomate, pickles de pepino caseros y alioli de la casa, con opción vegana y sin gluten. Los Baos verdes (estilo Tennessee, pero veganos), los Rollitos Vietnamitas y el Pad Thai son platos que demuestran que la cocina vegana puede tener la misma intensidad de sabor que cualquier otra.

En bowls, el Warm Curry de coco y manzana con arroz negro, verduras asadas, mix de setas, cilantro y lima fresca es reconfortante y saciante. Para el brunch, las opciones van desde bowls de fruta fresca y tostadas con aguacate y hummus hasta pancakes que te hacen olvidar que no llevan huevo ni lácteos.

En bebidas, la Limonada Azul infusionada con flor de mariposa es la más pedida, pero también tienen Green Detox (manzana, kale, menta, pepino) y zumos naturales. Los postres son todos veganos: la Tarta de Maracuyá y el Cheesecake vegano tienen sus propios seguidores.

Superchulo rompe con la idea de que un restaurante vegano solo es para veganos. Aquí viene gente de todo tipo: parejas que quieren probar algo diferente, grupos de amigas que buscan un brunch bonito y sabroso, familias con niños que quieren comer sano sin dramas, y sí, también veganos y vegetarianos que por fin tienen un sitio donde la carta entera es para ellos.

Es especialmente buena opción cuando en el grupo hay distintas necesidades alimentarias: celíacos, intolerantes a la lactosa, vegetarianos y veganos encuentran opciones sin tener que conformarse con lo único que les vale del menú. Aquí todo está pensado para ellos desde el principio.

El ticket medio de unos 20-25€ por persona es muy accesible, y la ubicación en Fuencarral, entre Malasaña y Gran Vía, lo convierte en un plan perfecto para combinar con compras o un paseo por la zona. También ofrecen comida a domicilio y para llevar si prefieres disfrutarlo en casa.

No suelen requerir reserva entre semana, pero los fines de semana —especialmente para brunch— es recomendable. Puedes hacerlo directamente desde el widget de Flambea que encontrarás más arriba en este artículo, con disponibilidad real y en pocos clics.

La estación de metro más cercana es Tribunal (líneas 1 y 10) o Gran Vía (líneas 1 y 5), ambas a menos de cinco minutos andando. Un consejo: si es tu primera visita, pide los espaguetis azules y la limonada azul. Son el plato y la bebida que mejor resumen lo que Superchulo quiere hacer: comida sana, colorida, divertida y deliciosa. Y si vas en fin de semana, prueba el brunch: no te arrepentirás.

La app de reservas en formato vídeo, donde

los usuarios descubren restaurantes con

contenido visual y seleccionan su mesa en

directo en función del tipo de experiencia

que buscan.

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