La Taberna de Peñalver: los arroces alicantinos que han conquistado el barrio de Salamanca
En el número 90 de la calle Conde de Peñalver, en pleno barrio de Salamanca, La Taberna de Peñalver ha hecho algo que pocos logran en Madrid: posicionarse como referente absoluto de los arroces alicantinos en una ciudad donde la paella siempre ha sido territorio complicado. Con un 4.8 en Google y más de 16.000 reseñas, este restaurante mediterráneo de cocina casera ha conquistado a madrileños y turistas con una fórmula directa: producto fresco del mar, arroces cocinados con el tiempo que necesitan, una terraza amplia en una de las calles más transitadas del barrio y un trato que te hace sentir en casa. El éxito ha sido tal que ya han abierto un segundo local en la Cava Baja de La Latina, replicando la misma filosofía en el corazón castizo de Madrid.
4 min

Miguel
Fundador de Flambea

Fotos: redes sociales del restaurante
La Taberna de Peñalver
C. del Conde de Peñalver, 90, 28006 Madrid
Salamanca
Mediterránea / Española
40
La Taberna de Peñalver te recibe con la energía de una taberna que sabe lo que hace. El local tiene una decoración cálida y hogareña, con mesas de madera, ladrillo visto y una iluminación que consigue ser acogedora sin caer en lo oscuro. Nada de artificios ni de diseño pretencioso: aquí la protagonista es la comida, y todo lo demás está al servicio de que te sientes a disfrutarla.
La terraza es uno de los grandes atractivos, especialmente en primavera y verano. Amplia, bien organizada y en una zona de Salamanca con buen paso pero sin el bullicio de las calles más turísticas, es perfecta para un almuerzo largo entre semana o una cena al aire libre los fines de semana. Dentro, el espacio se distribuye en sala principal y una zona más recogida, ideal para grupos.
Lo que hace especial a esta taberna es la obsesión por el producto mediterráneo y, sobre todo, por los arroces. Se definen como arrocería alicantina, y los arroces se cocinan con el tiempo artesanal que requieren, sin atajos. El marisco llega fresco del mar a diario, y eso se nota en cada plato. El equipo de sala es joven, cercano y conoce la carta al detalle: si les dejas recomendarte, aciertan siempre.

Los arroces son la razón por la que la gente viene, repite y recomienda. La carta ofrece una variedad amplia: arroz a banda, señoret, negro, mixto, con bogavante, al horno, con costra y más. Todos se preparan para un mínimo de dos comensales y los precios van desde los 16,50€ del arroz de verduras hasta los 30€ del arroz al horno. El Arroz Señoret, pelado y sin espinas para comer con total comodidad, es el más pedido: un grano perfecto, meloso pero sin resultar pesado, con un sabor a mar que recuerda a las arrocerías de la costa levantina. El Arroz a Banda es otra apuesta segura, considerado por muchos como el mejor de Madrid.
Pero La Taberna de Peñalver no es solo arroces. Los entrantes son un aperitivo perfecto mientras esperas la paella: el Pulpo a la Brasa es uno de los más elogiados en las reseñas, tierno y con el punto justo de carbón. Las Zamburiñas a la plancha, las Croquetas Caseras y los Huevos Mollet completan una sección de entrantes que ya justifica la visita. La Tortilla de Patatas, poco hecha y jugosa, tiene sus propios fans.
Para los que prefieran algo fuera del arroz, hay opciones de pescado fresco del día (lubina, dorada) y carnes como el lomo de vaca. En postres, la Tarta de Queso es la favorita indiscutible: cremosa, casera y generosa. El Pastel de Frutas y los helados artesanales cierran una carta que no necesita ser larga para ser redonda.

La Taberna de Peñalver es un restaurante de esos que funcionan para casi todo porque hace bien lo básico: buena comida, buen servicio y buen precio para la zona. Es perfecto para comidas de familia los domingos, para quedar con amigos a compartir un arroz y unas cañas, o para un almuerzo de trabajo relajado en la terraza.
La relación calidad-precio es uno de sus puntos más fuertes, especialmente teniendo en cuenta que estás en el barrio de Salamanca, donde comer por menos de 40-50 euros no siempre es fácil. Aquí puedes pedir entrantes, un arroz para compartir, postre y vino sin que el ticket se dispare.
También es una opción cómoda para familias: aceptan mascotas, tienen tronas y el servicio está acostumbrado a grupos con niños. La terraza ayuda mucho en este sentido. Si hay celíacos o personas con intolerancias, conviene preguntar al equipo de sala que conocen bien la carta y los alérgenos.
Reservar es muy recomendable, especialmente los fines de semana cuando la terraza se llena rápido. Puedes hacerlo directamente desde el widget de Flambea que encontrarás más arriba en este artículo, con disponibilidad real y en pocos clics.
La estación de metro más cercana es Diego de León (líneas 4, 5 y 6), a menos de un minuto andando. Si vas en coche, hay aparcamiento de pago en la calle Maldonado a 88 metros. Un consejo: si es tu primera vez, pide un arroz señoret o a banda para compartir y empieza con el pulpo a la brasa. En esos dos platos entiendes por qué este sitio tiene 4.8 en Google.

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